Solo fueron unos segundos.
-a veces para entender las cosas de la vida no se necesita más -
Vi a aquel niño desde el primer piso de la empresa
lo primero que pensé “Pobre chaval”
A contracorriente de los coches. Sin nadie a su lado y con la vista baja, pero con pasos rápidos, como los de cualquier niño.
“Ese niño camina sin rumbo”
¿Dónde irá? ¿Cuál es su meta? ¿Dónde está su familia?…
¿Porqué está ahí a media tarde caminando solo y con la vista baja en esta gran ciudad?
No pensé, de primera mano, en su pobreza. Pensé en su destino.
———
Hace unos días vi por casualidad a un niño caminando solo por una avenida del sur de la ciudad de México. El chaval me hizo pensar. Por un momento, sin más, me sentí identificado con él, porque pareciera que a veces así vamos por la vida: sintiéndonos niños, a pesar de nuestra exterior madurez, con paso rápido a contracorriente y sin saber exactamente a donde vamos.
- Fotografía: “Niño caminando“ de Wilson
