31 Mayo, 2008
País loco I - Poesía y PGR
No, no es que a la Procuraduría General de la “República” le interese la poesía. Tampoco que estén preocupados en que sus elementos, unos malos otros peores, comienzen a leer cosas que no sean balas-ejército-muertos-narcos, y que se atrevan a ver “cosas diferentes” (algunos le dicen “cultura”).
No, no es nada de eso. Parece esta ser una de las pocas veces en que una institución del gobierno mexicano y la cultura se cruzan en el camino. Y el encuentro no ha sido, digamos, agradable.
Un juez del estado de Campeche decidió condenar “símbólica pero ejemplarmente” al poeta Sergio Hernán Witz Rodríguez, por considerar que en uno de sus poemas insultó al lábaro patrio (la bandera pues). Un fragmento del susodicho poema, La patria entre mierda, dice:
Yo/me seco el orín de la bandera/ de mi país/ ese trapo/sobre el que se acuestan/ los perros/ y que nada representa,/ salvo tres colores/ y un águila/ que me producen/ un vómito nacionalista.
Y para que no digan que la justicia mexicana es lenta, después de siete años (SIETE AÑOS), el juez dictaminó que al autor debería aplicarsele una “amonestación pública” y una multa de 50 pesos (50 PESOS… 4 y cachito dólares).
Según el juez, la multa desalentará “conductas antisociales de quienes atentan contra el patrimonio cultural de nuestro país y de los símbolos patrios que lo representan”, y que es necesario “se resocialice al autor del poema para que no reincida en cuanto a cometer un delito que ofende la moral y la seguridad pública de México”.
Conclusión:
Si quieres insultar al país y a sus símbolos patrios no es necesario que seas un político corrupto más, ni un empresario con intereses hasta en la sopa. Tampoco importa que pobretees a este pobre país ganando cien mil pesos mensuales sentado en tu escritorio todos los días sin hacer absolutamente nada.
No importa, señores, que sean parte del entramado mexicano de la corrupción, los intereses, el dinero, el narco, la fama, la imagen… ni siquiera que con sus actos de la más alta estupidez conduzcan al país sobre un crecimiento nulo desde hace décadas y que la desigualdad social siga adelante.
No. Si quieren insultar a la bandera solo tienen que escribir un poema diciendo la verdad (la bandera/ de mi país/ ese trapo/sobre el que se acuestan/ los perros), para que cuando un ex-militar lo vea y se sienta “agredido” (¿ó aludido?) vaya y te denuncie.
Moraleja:
El segundo juez de distrito con sede en Campeche se equivoca de forma tajante. En afán de cumplir objetivamente la ley, se olvida del espíritu de esta, la justicia, misma que exige una visión y comprensión amplias del contexto en que se aplica.
No es solo aplicar la letra de la ley, eso lo hace cualquiera: es saber el espíritu de la misma. De esta ignorancia es entendible la ineptitud de un juez que no examina su realidad, escudándose en un reglamento que en la práctica está muerto. Un judío hace dos mil años lo dijo muy bien.
Por lo demás, gracias por gastar mis impuestos en un juicio de siete años que nada tiene ver con la racionalidad.
Lo rescatable:
Sergio Witz, el poeta, ha apelado la denuncia. Con 50 pesos bien te puedes comprar unos tacos.
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El Universal Juez da ‘escarmiento’ por ofensa a Bandera
Blog de Carlos Áviles, “Los rostros de la justicia”
Entre un poeta que va a ser sentenciado y unos contratos de Pemex que no podrán ser revisados

