Total, ya te vas

Se dice que las últimas palabras de Hegel (ex ante dialéctico de Marx) fueron lúdicas y pesimistas: “Nadie me ha comprendido salvo uno y ese me ha comprendido mal”. El presidente Vicente Fox se morirá sin que nadie crea que su gobierno fue el del cambio. Se marcha sin saber que llegó.

Juan María Alponte

Vicente Fox será seguramente recordado como un presidente mediocre, incompetente, ignorante,… Las semillas que sembró el jardinero Fox dejaron rencor y encono. El país no se ha caído en pedazos porque en realidad no lo gobierna… Él, quien debía haber creado las condiciones para que el fin de su sexenio fuera un refrendo de la democracia, cimentó las necesarias para derruirlas. Afortunadamente ya se va.

Raymundo Riva Palacio

Vicente Fox es el peor presidente que ha tenido México.

Carlos Monsiváis

México DF | Prepa 2, UNAM.

Corría el ya lejano año 2000 cuando me encontraba en el último grado de preparatoria. Vicente Fox había sido declarado como ganador de unas elecciones presidenciales (“históricas”, “inéditas” y otros calificativos gloriosos adjuntos) que muchos creyeron nunca ver. Pero era verdad. Un partido diferente al PRI estaba en Los Pinos.

Lo recuerdo muy bien: ese año llevé una materia llamada Problemas sociales y económicos de México (que grave debemos estar para tener una materia que lleve ese nombrecito).

El primer día, la maestra (no recuerdo ahora su nombre) hizo que el grupo acomodara sus sillas en forma de círculo y nos comenzó a preguntar sobre nuestra opinión de lo que pasaba en el país.

Recuerdo como cada compañero comenzó a expresarse tan “atinadamente” y de una forma que me quede con la cara de O_O (cara de what. Asombrado e incrédulo)… y yo pensando que nadie sabía nada, que todos eran una bola de “ignorantes” y que a nadie le interesaba la política. Incluso recuerdo a un compañero (¡el que menos pensaba que sabía algo!) cuando mencionó que era un gran acierto poner a Luis H. Álvarez a cargo del problema con el EZLN. Todos los demás compañeros, que yo recuerde, en una misma tónica hablaban de forma optimista del nuevo gobierno.

Aún sin salir de mi repentino asombro, me llegó el turno de hablar. Fue cuando dije algo que nunca olvidaré: “Creo que es algo bueno que la iniciativa privada haya llegado al poder… “. Palabras más, palabras menos.

Al terminar de oír nuestras opiniones, recuerdo que la profesora tardó un poco en hablar. Después dijo algo así cómo: “He escuchado a cada uno de ustedes y no puedo creerlo…”.

En los próximos diez meses, nuestra concepción de México cambiaría en su totalidad. La materia de esta maestra, junto con Introducción al estudio de las Ciencias Sociales, vinieron a darnos lo que años de educación no pudieron hacer.

No digo que fuimos mejores. Tampoco que lo sabíamos todo.

Pero algo cambió. Y lo sabíamos desde que a un grupo de chavos, casi cincuenta, una maestra nos hacía sentir realmente mal por lo que pasaba a nuestro alrededor. No es exageración: llegué a ver algunos amigos a punto de soltar una que otra lágrima… todos, terminando la clase, salíamos en silencio. Era algo así como no poder hablar.

Vicente y México. México y Vicente.

Seis años después de aquella catastrófica mañana de preparatoriano, se puede mirar al pasado y aprender.

El día de mañana, en medio de la fiesta preparada por los distintos partidos, Vicente Fox dejará el poder.

Un país negado, México. El legado de un sexenio… ¿recuerdan cómo la misma noche de las elecciones, sabiéndose ya los resultados, Fox ondeaba la bandera en el ángel de la Independencia, diciendo “desde mañana comenzaremos a trabajar por un México mejor…” y la gente, que se había quedado prendida con el lema, respondía “Hoy, Hoy, Hoy…” ?. Vicente solo sonreía.

Habiendo recibido el poder de un régimen que pasó sin pena ni gloria, el “zedillista”, Fox tuvo la oportunidad de convocar a un pacto nacional. De reconciliar a las distintas facciones y de salir avante llevando sobre sus espaldas el apoyo casi ciego de un voto mayoritario.

Pero no lo hizo. Y eso fue lo peor.

“El pecado está en aquel que sabe hacer lo bueno y no lo hace…” diría la Biblia. Cuan cierto es eso para México.

Hoy el país, lo que queda de una nación, se encuentra sepultado por el narcotráfico, la corrupción y el lavado de dinero (casi 10% del PIB, país calificado como “estado-narco”), la contaminación (90% de ríos, lagos y mantos freáticos contaminados. Desaparición anual de miles de hectáreas de bosques.), una educación fracasada (0.39% del PIB) que conlleva una baja competitividad y un magro impulso industrial .

Todo esto, cargando nuestras dos muletas: los ingresos petroleros (más del 30% del presupuesto anual…. 600 mil millones de dólares durante el sexenio, tirados, literalmente, a la basura), y las remesas de los trabajadores en Estados Unidos (500 mil migrantes por año).

En cultura no nos fue mejor. Sari Bermúdez, terminó por salir llorando del homenaje a Monsiváis en la reciente FIL de Guadalajara. Los abucheos fueron demasiado. A dos pasos, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, José Emilio Pachecho, José Saramago y el propio Monsiváis, solo observaban lo que bien podrían comprender por dentro.

Posmodernidad Foxiana

Recuerdo haber acudido a una conferencia de cierto filósofo que fue, durante el inicio del sexenio, asesor de la presidencia.

Nos contaba el conferenciante como al inicio de su mandato, con muchos aires visionarios, Vicente Fox convocó a empresarios, académicos, políticos, ONGs y demás… a redactar un documento donde plasmaran un plan de desarrollo integral para el país.

Seis meses de trabajo. Fox recibe el documento, lo guarda en su escritorio y dice “Señores, muchas gracias…”. El sueño, si es que algún día existió, había terminado.

“Yo conozco a Fox… nunca en su vida ha leído un libro, ni lo hará”.

“Fox es el típico hombre posmoderno. Un tipo buena onda, de hablar arrebatado, pero de buen corazón… y sin visión ni inteligencia para actuar”.

Ya te vas

Vicente Fox, desde aquí, te mando mis saludos. No la tuviste fácil, cierto. Pero lo tuviste todo. Y no hiciste nada.

Tengo gente cercana que me comenta que eres un buen tipo. Por eso yo creo tratabas tan bien a ciertas personas, niños por ejemplo, llevándolos de viaje y mandándoles cuadernos… ese niño, al pasar los años, recordará que viajó con el Presidente Vicente Fox y no habrá para él quien lo convenza de que fuiste una mala persona.

No. No eres malo. Eres incompetente… y eso se pudo curar. Pero tampoco quisiste. Los intereses que cuidabas, o que otros cuidaban por ti, eran muchos (lo invisible, lo que no se ve a simple vista, esa fue tu negación. Un México inexistente fue tu país).

Adiós. Se queda el sistema, el régimen… y todo un país.

Y así, hoy puedo decir todo esto a tu mismo estilo: total, ya te vas.

Fox remember.jpg

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