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19 marzo, 2008 / Felipe Delgado

Museo nómada, mentira disfrazada de arte

Artículo de José Luis Barrios

Museo nomada

“…si no nos podemos conciliar con nosotros mismos como sociedad, a lo mejor vale la pena intentar conciliarnos con un elefante, un chimpancé o una ballena”

“El bambú, la iluminación intimista y los ojos de agua que enmarcan los pasillos del recorrido, producen una suerte de Tiki room Zen a la Busch Gardens que no tiene nada que ver con el impulso, si bien caótico, por ello también vital y conflictivo del Zócalo. La pregunta es clara: ¿puede pensarse un espacio de remanso cósmico en el centro de una de las ciudades más grandes y complejas del mundo? ¿Ironía o cinismo?

“Más fácil, entre la pista de hielo y el museo nómada, el Zócalo es más una suerte de Parque de diversiones que un lugar de flujo político; pero aún así, si tuviera que elegir entre la pista y el museo, prefiero la pista. Ésta al menos se acerca a ciertas formas de lo festivo y lo carnavalesco que le dan mayor legitimidad vital y social.”

Siempre he desconfiado de la combinación gobierno-artes, y más con grandes campañas publicitarias de por medio.

Recuerdo que se dió la casualidad de encontrarme en el centro histórico del DF el día de la inauguración de la pista de hielo: demasiada gente. Pero quizá eso es entendible. Un poco de diversión, dicen, no le hace daño a nadie.

La siguiente casualidad es que también estaba en el centro el día de la inauguración del “Museo nómada”. Y no es que yo sea asiduo visitante a esa generosa parte de la ciudad (siempre increíble), pero lo cierto es que estaba ahí. Y a mi lado, miles que hacían filas y filas y filas…

¡El zócalo lleno solo para ver arte!… ¿será?
Esto solo lo han logrado Shakira y los shakiros grupos que se presentan de cuando en cuando.

¿Desde cuando los chilangos esperamos por horas para entrar a cualquier museo?… ¡ni siquiera cuando estaba en la secundaria y los maestros te regalaban puntos por ir a uno!

Curiosa cosa: un grandilocuente remanso de paz (artificial como nuestras playas) en medio de uno de los lugares más caóticos del mundo.

El material es de buena calidad. El objetivo y los deseos de Colbert quizá sean nobles… pero de ahí a introducirnos a una lógica new age donde el slogan mercadotecnico es llevarnos a un “equilibrio naturaleza-hombre” donde fluyan la paz y armonía, me suena descabellado entre símbolos totalmente ajenos: la plaza de la computación (o de los fariseos), Garibaldi, los resucitados antros-bares-cafés, la Merced, el suelo político de siempre…

¿Intento de sacar al ser humano de su medio caótico?

Tengo cierta intuición pesimista: nos fugamos a espacios imaginarios de paz para soportar el tráfico, los golpes del metro, la inseguridad, el hartazgo de la pobreza y la riqueza. Encuentra, cada quien a su medida, una justificación existencial para olvidar por un rato el consumismo, ese que cada día termina con nuestros bosques, selvas, playas, desiertos, mantos acuíferos… estando ahí es diferente. El espectador promedio piensa algo así: “La verdad es que como persona no soy tan malo, mírame, ¡estoy aquí admirando y siendo conmovido por esta excelente muestra de arte!”.

Me imagino a la tal persona saliendo del museo y aún con el éxtasis encima tirando su botella de agua, así como de constumbre, en la calle.

Y todo esto me sigue dando desconfianza: el que políticos y fauna artística del país (incluyendo conductores de televisión), acudan a inauguraciones de este tipo para dar su valioso visto bueno, al final no me cuadra.

Los vendedores del metro me recuerdan que debo tener, como ellos, un ojo más generoso: “Llévese el documental cenizas y nieve de Gregory Colbert, uno de los mejores artistas del mundo”, “La exposición que ha recorrido el mundo entero”, “Documental único”… . Lo mejor de todo esto es que viene empaquetado por solo 20 pesitos, “para que no pague usted el precio comercial de 200”.

¿Cómo no aprovechar tan generosa oferta?

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2 comentarios

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  1. patricia palma / Oct 3 2008 2:14 pm

    acabo de leer el comentario hecho por el sr. Jose Luis Barrios…muy a destiempo, por cierto, pero me desilusiona, nuestra tierra es bella, nuestro planeta es hermoso…quienes los hemos vuelto un feo lugar para vivir somos precisamente los humanos…porque cuestionar las escasas oportunidades que se pueden ofrecer a las grandes mayorias de apreciar todo lo hermoso de la naturaleza? por el lugar donde se ubicó la exposicion? es que acaso para poder admirar la belleza se tienen que llenar ciertos requisitos? en medio del caos en que vivimos, creo que merecemos un poco de esparcimiento, y que mejor si es transmitiendo un poco de cultura…y la adquirimos de forma gratuita, ademas !!!recordemos que enmedio de todas las poblaciones, hay de todo, y no todos tienen acceso a conocer o visitar un lugar de estos con frecuencia…
    tal vez le parezca raro ver gente haciendo “filas y filas y filas…”para entrar a un museo, probablemente porque tampoco es su costumbre hacerlo, o bien porque realmente no conoce la diversidad cultural del pais en que vive…lastima que la belleza del centro historico y de las playas – aunque sean artificiales, segun su punto de vista – solo merezcan su visita “por casualidad”…
    si quienes hacen arte son especies animales, ya quisieramos la mayoria ser animales para ser cultos, no le parece???

  2. Felipe Alfonso / Oct 3 2008 6:47 pm

    Patricia,
    muchas gracias por dar tu tiempo para opinar.

    Aquí mis respuestas:

    1. “nuestra tierra es bella, nuestro planeta es hermoso… quienes los hemos vuelto un feo lugar para vivir somos precisamente los humanos”

    Completamente de acuerdo.

    2.“porque cuestionar las escasas oportunidades que se pueden ofrecer a las grandes mayorias de apreciar todo lo hermoso de la naturaleza? por el lugar donde se ubicó la exposicion? es que acaso para poder admirar la belleza se tienen que llenar ciertos requisitos? en medio del caos en que vivimos, creo que merecemos un poco de esparcimiento, y que mejor si es transmitiendo un poco de cultura”

    La cultura es lo que vivimos. Nuestra vida cotidiana rodeada de nuestra historia, política, economía, tradiciones, etc, esa es la cultura. Las formas de expresión de esa cultura, pueden tener muchas imágenes o canales para difundirse. Por eso, en el caso del Museo Nómada, el problema no es el lugar de la exposición, tampoco el cumplir o no ciertos requisitos para apreciarla: el problema real es la objetividad contextual… es decir: ¿para qué llevamos un museo nómada a la ciudad de México?

    ¿Porqué cuestionar las oportunidades que se pueden ofrecer a las grandes mayoría? Esta pregunta es la que dispara todo.

    El arte, y quizá estés de acuerdo conmigo, tiene un propósito esencial: expresión del ser humano que, en último término, le sirve para crecer como persona. Así de sencillo.

    El cuestionamiento al Museo Nómada no viene del objeto mismo (como lo mencioné, la exposición fue de calidad), sino de la idea que tienen nuestros gobernantes de difundir grandes obras que nunca terminan por conectarse con nuestra sociedad. El verdadero arte, creo yo, es aquel que conecta al ser humano consigo mismo y con los demás: el que un gobierno como el capitalino difunda el Museo Nómada para mí tiene poco valor, más allá de la sola estética, en la contribución del mejoramiento de nuestra sociedad como capitalinos.

    Las razones van más allá de la estética de la exposición: No hay pruebas de que grandes escenarios descontextualizados de su medio y sin una continuidad contribuyan a un cambio de conciencia de la sociedad.

    Ejemplo: ¿Crees que a los capitalinos de la parte oriente de la ciudad, millones, les cambie un poco la vida el ver una exposición como la del Museo Nómada? A lo mucho, constituye una fuga de la realidad por ciertos minutos. Y peor: se convierte solo en distracción, entretenimiento para acabarla… Pero no hay arte para la mayoría. Tal vez para ti sí, porque admiras la estética, pero los millones de desempleados solo ven una “bonita fotografía” ¿Y qué más?

    El verdadero arte da más, siempre. “Te llega”. No solo es “bonito”. Así ha sido en toda la historia: las grandes obras del pasado, como nuestro Centro Histórico, los libros de los Nobel o la música, son más que entretenimiento.

    Te voy a decir como yo legitimaría una puesta como la del Museo Nómada: Si el gobierno de la Ciudad de México verdaderamente quiere difundir y propiciar la cultura…

    ¿Porqué no contratar a Gregory Colbert para que de talleres de fotografía en México por un tiempo?

    ¿Por qué no comenzar a crear clubes de fotografía para los jóvenes?

    ¿Por qué no asignarle el proyecto a la UNAM y a la Escuela Nacional de Artes Plásticas… los cuales nos tendrían que reportar resultados de que la gente está aprendiendo y es más conciente?

    ¿Por qué no se insertar ideas creativas que le den una CONTINUIDAD a estas exposiciones?

    Para mí, la razón del arte no es solo entretener, sino llegar a la conciencia. Con el Museo Nómada yo no lo ví.

    3.”recordemos que en medio de todas las poblaciones, hay de todo, y no todos tienen acceso a conocer o visitar un lugar de estos con frecuencia…”

    Esto es relativo. Si nuestros gobiernos, y específicamente la Secretaría de Educación Pública promovieran los museos de la ciudad de México, y se formara una conciencia, te aseguro que aún la mayoría de “los pobres” de nuestra ciudad, acudirían (la mayoría no cuesta ni 15 pesos el acceso).

    4.”tal vez le parezca raro ver gente haciendo “filas y filas y filas…”para entrar a un museo, probablemente porque tampoco es su costumbre hacerlo, o bien porque realmente no conoce la diversidad cultural del pais en que vive”

    Me parece raro precisamente por lo que dije en el punto número 3. Teniendo una excelente cultura… ¡no la vamos a ver! En cambio a Gregory Colbert sí. ¿En dónde está la falla?.

    Entiendo tus deducciones a partir de lo que escribí, pero son erróneas: disfruto muchísimo caminar por las calles de nuestro centro histórico. Es simplemente un placer caminar por sus plazas y parques. Sus museos… bueno, son simplemente admirables. Y lo admirable está en los 4 puntos cardinales de esta ciudad, no solo ahí.

    Sí conozco la diversidad cultural de mi país, por lo menos hasta donde he vivido. Tuve la fortuna de nacer en México y no me arrepiento: desde Tijuana hasta Tapachula mi país es increíble y de eso mismo escribo aquí. Te invito a que leas mi blog para que lo veas.

    5.”si quienes hacen arte son especies animales, ya quisieramos la mayoria ser animales para ser cultos, no le parece???”

    El arte, hasta donde sé, solo lo hacemos los humanos porque somos los únicos que tenemos conciencia. Pero entiendo la razón de tu pregunta.

    Conclusión:

    Prefiero un gran proyecto de difusión de arte a los grandes chispazos que se apagan y que no aportan, en realidad, nada a la cultura… porque, también hay que decirlo, estas exposiciones no cuestan 2 pesos ¿Que tal otros 20 museos nómadas en una década? ¿No será mejor invertirlos con más ingenio?

    Pero eso no vende. Por lo menos para los políticos actuales, no.

    Saludos!

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