Lo que México necesita para el 2010: telenovelas

“El melodrama es una cosa muy importante en las telecomedias, es la base de las novelas. Pero ante el momento actual que vivimos, el cual resulta muy difícil  por la situación económica, política y social del país, es importante que la gente disfrute de contenidos que no les compliquen más la vida, sino que disfruten de lo que ven en tv con la familia”

Emilio Larrosa, productor de telenovelas de la empresa mexicana Televisa, desde Etcétera

Y yo que pensaba que necesitabamos conciencia, educación, inversión en ciencia y tecnología, esfuerzo, buenos modales, agradecimiento, respeto, pensar a largo plazo, pensar en el mañana, vivir hoy y disfrutar el hoy, no hacerle caso a los políticos pero respetarlos, decir amén tanto como no decirlo, soñar, bendecir, estar con los amigos, estar con los padres, dar un abrazo fuerte, escribir algo bueno en Twitter, compartir una buena foto en Flickr, caminar por Reforma… o mejor por la parte de antigua de Tlálpan, intentar platicar (sinceramente), dejar (un poco) de mentir, … yo pensaba que para mejorar nuestra situación necesitábamos convertirnos en voz de aquellos que no tienen voz, en ser hacedores de la historia y no solo espectadores, pensaba que había que levantarse cada mañana para ir más allá del dinero, de las apariencias, de las relaciones sociales (que no son malas… pero como pesan, y desvían, a veces).

Pensaba en que algo “importante” para el país sería contar una recaudación justa, equitativa y (casi) universal de impuestos, tener menos corrupción… pensaba que “disfrutar en familia” sería mejor sin el ruido de las grandes obras de los terceros y cuartos pisos del periférico. Pensaba que algo importante era disfrutar el futbol, el buen futbol: el que compartes con tus amigos y con los no amigos.

Pero no… me equivoqué. Solo tengo que prender la televisión, pasarme al canal 2 y disfrutar, en familia, de lo importante.

Gracias Televisa.

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Un mito para todos: juventud, cultura y el 68*

“Por un día al año, la juventud canaliza su inconformidad política mediante el mito y la nostalgia. Así como millones de personas utilizan el 10 de mayo para lavar culpas con sus madres, otros aprovechan el 2 de octubre para cumplir con sus responsabilidades asociadas a la participación política, para, un día después, regresar y refugiarse en su burbuja de confort clasemediero…”

“La imaginación al poder parece haber perdido su mejor arma. Es el momento de que estos grupos se quiten la camiseta del Che Guevara y formulen nuevas tácticas, dirijan la estrategia por otro rumbo, busquen nuevos métodos de cuestionamiento al poder. O de plano, es hora de que se den cuenta que actualmente sólo encarnan a un inofensivo personaje de esa caricatura que la industria del entretenimiento se empeña en llama contracultura”

José Jiménez Ortiz

*Título y fragmento tomado de la revista Tierra Adentro, Noviembre 2008.

Ya hace un año comentamos algo sobre una fecha mitológica como 1968 (con debate agregado y toda la onda)… y creo que es suficiente. Es un capítulo que permanece impune, eso es claro. Pero más allá de la resignación, hoy, 41 años después, lo más que podemos decir o encontrar en la red, en miles y miles de blogs, es generalmente lo mismo.

Por eso, me parece mucho mejor remarcar lo que creo más importante: dejemos atrás el pasado, incluídos símbolos y gritos de guerra, y construyamos nuevas estrategias que nos lleven, con todos sus asegunes, a más libertad y conciencia. Hacer eso no significa olvidar, significa construir.

Señores políticos de México y América Latina: ¿se entiende o no se entiende?

“La discusión, pues, no es si sobrevive en los países de América Latina la democracia y el funcionamiento de las economías de mercado, sino qué y cómo hacer para invertir los ingredientes y cambiar la receta original del problema: es decir, menos Santo Tomás y más ágoras y plazas públicas para que ciudadanos orgullosos, en lugar de mamarrachos embutidos en togas y fueros que se dicen representantes, discutan y ventilen sus asuntos, individuos que gobiernen a la par de sus gobernantes lo mismo en la rara sincronía que en la sana disensión.”

Bruno H. Piché, El archipiélago latinoamericano

La vida, ese paréntesis

“Estaré donde menos lo esperes. Por ejemplo, en un árbol añoso de oscuros cabeceos. Estaré en un lejano horizonte sin horas, en la huella del tacto, en tu sombra y mi sombra (…)”

Mario Benedetti (1920-2009)

Benedetti no era un gran filósofo ni un gran sociólogo ni un gran intelectual. Era, como decirlo, alguien que pudiendo ser tan letrado como para aburrirnos como tantos otros gustan, nos regaló su valentía al escribir sobre el mundo que le tocó vivir, pero, sobre todo, nos regaló su tiempo y esfuerzo al escribir joyas como las de La vida, ese paréntesis”.

 ¿Qué nos queda hoy sin  luchadores de palabra como Benedetti? 

Soñar y trabajar. Solo tenemos esta vida,

tan solo un paréntesis entre un algo que hoy no podemos describir.

 

“Cuando el no ser queda en suspenso

el no ser sigue para siempre

se abre la vida ese paréntesis

con un vagido universal de hambre

Somos hambrientos desde el vamos

y lo seremos hasta el vámonos

después de mucho descubrir

y brevemente amar y acostumbrarnos

a la fallida eternidad

La vida se clausura en vida

la vida ese paréntesis

también se cierra incurre

en un vagido universal

el último

Y entonces sólo entonces

el no ser sigue para siempre

La frase del mes

“Los dueños de Chile somos nosotros, los dueños del capital y del suelo; lo demás es masa influenciable y vendible; ella no pesa ni como opinión ni como prestigio”

Eduardo Matte Pérez, senador chileno (1847-1902)

Se me hace como imposible pensar que hoy en día ciertos personajes no crean lo mismo de la mayoría de los mexicanos. Pero no solo nuestra querida élite (de todos las categorías, colores y sabores) se llega a comportar así; supongo que es una cuestión innata y hasta “normal” de nuestro comportamiento en sociedad: en los círculos en los que nos movamos, siempre, hay valores de influencia positiva o negativa, de vender imagen sobre realidad, de un individualismo extremo que no ve más allá de su nariz y de su propio beneficio.

25 días. Lo recomendable

1. Asamblea de pájaros

Opinión de Herman Bellingaunsen

Al otro extremo del prado, entre las milpas y los matorrales, como quien no quiere la cosa, rondan tordos y zanates, y dicen que hoy pidieron refuerzos nada menos que a los cuervos. Pero se mantienen lejos. Nerviosos y hostiles, sin necesidad. También ellos, si se aproximaran, tendrían mucho qué aportar al tema de la asamblea: ¿Qué le pasa a la gente, a los humanos allá abajo, que andan tan alterados y raros? Se acaba por congregar cualquier cantidad de emplumados, todos con un punto de vista más o menos desinteresado…

“Y la de balazos que se andan dando”, exclama un zopilote desde bien alto. Coinciden en pleno las aves de la ciudad y del campo, las que atraviesan cerros, selvas, costas, desiertos. Y fronteras, pues no necesitan papeles para cruzar líneas imaginarias.

Un águila de cabeza blanca cierra la ronda de oradores sacando por el pico dorado una de esas observaciones de conjunto que son su fuerte: “Cuando los jefes de los humanos se hayan quedado con todo ya no habrá nada. Hasta los ricos serán pobres el día que todo sea sólo de ellos”


2. Los 4 Méxicos

Opinión de Ricardo Raphael

Un día sí y otro también se reclama a los gobernantes, jueces, soldados, policías y fiscales que sean tan ineficaces para frenar la violencia, que se hayan dejado corromper por las mafias, que no cuenten con funcionarios profesionales para asegurar el ejercicio de la ley;…

Todas son recriminaciones válidas… Sin embargo, habría de reconocerse también que estas graves circunstancias son sólo una parte de la ecuación a la hora de explicar lo que hoy se vive en México. Junto al Estado fallido hay una gran parte de la sociedad que participa cotidianamente como cómplice de la ilegalidad…

Los sicarios han disfrazado de heroicidad y supuesto vigor masculino su actividad criminal. Son ellos quienes pagan fortunas para que famosos grupos musicales compongan corridos donde se celebren sus atrocidades,…

Un segundo México es el de quienes, conciente o inconscientemente, se han vuelto cómplices de los anteriores.

El tercer grupo de mexicanos está compuesto por las élites –del poder y de los dineros– que han encontrado en esta desafortunada situación un formidable negocio…

Por último aparece el cuarto México, cuyo rasgo común es que detesta a los tres anteriores. Ahí se ubican los mexicanos que no han renunciado a construir un país donde la vida buena sea posible, donde su existencia y sus posesiones estén a salvo de los abusos y la brutalidad, donde la dignidad de las personas sea relevante.

3. Javier Mina: la doble insurrección revolucionaria

Columna de Juan M. Alponte

El hijo tercero de Juan José Mina y María Andrés Larrea fue bautizado el 1 de julio de 1789. Año de la Revolución en Francia. No en el pueblo navarro de Otano —España— donde, en la iglesia de San Salvador le impusieron el nombre de Martín Javier. Martín fue el padrino; Javier el santo navarro, misionero, viajero con India al fondo…

La insurrección contra el absolutismo y la Inquisición (reinstalada por Fernando VII) le condujo a considerar la insurrección independentista de América como su propia lucha.

Perseguido, abandona España y se dirige a Londres. Su encuentro con un mexicano brillante y polémico, Fray Servando Teresa de Mier, le incita a dar el gran salto hacia EU en busca de ayuda militar. En EU consiguió fletar una fragata y enrolar 200 combatientes. La expedición de Mina, con atraque en Haití y Galveston, fue una odisea. Regresó a Nueva Orleans en busca de refuerzos. Finalmente, el 15 de abril de 1817, desembarcó en Soto La Marina. Desde el principio tuvo, enfrente, la caballería realista de Felipe de la Garza. Sus 300 hombres aventurándose hacia el corazón de México, dice Martín Luis Guzmán “le lanzaba a una de las más audaces empresas militares que jamás se han concebido”

Sus batallas, a lo largo de varios estados, combatiendo casi sin cesar. En el Bajío y Guanajuato libró acciones de guerra a muerte. Finalmente fue hecho prisionero. En la ciudad de México las autoridades lo celebraron con toque de campanas y en Puebla se solemnizó con un Te Deum. Se le torturó. No le doblegaron. Le fusilaron el 11 de noviembre, de espaldas, como “traidor”. “Los restos de Javier Mina yacen en la ciudad de México, al pie de la Columna de la Independencia…”. Era el año 1817. Una vida inmensa y corta. Emocionante.

4. Recordar un amor

Anónimo

He aprendido a verte de lejos. A sentirte como aquella vez hace tanto tiempo y aún no lo entiendo. Cuando empiezo a recordar, a los pocos segundos tu imagen se vuelve borrosa y mi memoria me juega trampas… parece un sueño.

¿Cómo explicarlo? ¿Cómo verlo?

Quizá nada de eso fue verdad

He aprendido a verte de lejos,

a hacerme el ausente, aunque siempre estés en mi pensamiento.

Me ha costado mucho tomarte y llevarte, por lo menos algunos momentos, fuera de mí

Y es difícil aceptar que estás ahora en tu propio camino

¿Dime cómo se vive después de ti

cómo acabar y empezar de nuevo

cómo hacer entender al corazón?

Hoy estoy derrotado y no supe siquiera cuando comenzó esta lucha.

No es nostalgia, el tiempo solo es una imagen

alguien dijo alguna vez que lo mejor era recordar y hacerlo intensamente para después despedir ese tiempo y seguir el camino. Solo que no dijo cuánto costaba, y yo quizá lo he entendido ya muy tarde

No espero leas nada de estas líneas, porque al final, son para mí,

y son, a lo mucho, palabras que se sueltan sin hilación y lógica,

así como fue aquel día